lunes
Multiculturalismo, subculturas y contraculturas: un intento por hacer valer la diversidad de lo humano
Tras la lectura del capítulo "Multiculturalismo, subculturas y contraculturas", se puede identificar que porponen como tesis centrales: a)que el multiculturalismo surge como un problema de naturaleza política y étnica. Es una alternativa al proyecto universalista de la modernidad, al ampliar el espectro de los derechos humanos y la democracia, al integrar a la constitución del Estado la noción de diversidad y libertad individual. Y b) que el feminismo y la juventud, como subculturas (según el término del autor), constituyen vías culturales alternativas al orden establecido, con intereses emancipadores al orden patriarcal y capitalista, respectivamente. Profundicemos en el feminismo y la juventud, que se inscriben dentro del multiculturalismo étnico, si seguimos la clasificación propuesta desde el texto. Si hablamos del feminismo, encontramos que busca repensar el rol de la mujer, que a lo largo de la historia ha sido visto desde el patriarcado; la mujer ahora quiere ser reconocida en su individualidad, subjetividad, capacidad productiva, liberalidad sexual y de expresión política. Y al abordar la juventud (o más bien, de las juventudes), debe tenerse en cuenta que es una categoría específicamente liberal y capitalista, enmarcada en la crisis del trabajo, que trajo consigo, “en todos los aspectos de la vida (…) cambios estructurales y culturales, la familia, la escuela, el lugar de trabajo y ocio” (p. 260), tras lo cual los jóvenes reaccionaron en contra de los “valores conformistas de la generación adulta, adpotando una posición existencial que irá desde el ataque a la autodestrucción” (p. 257). Tanto en el multiculturalismo en lo que respecta a la esfera de lo político, o del estado-nación, como el propiamente étnico (dentro del cual el autor incluye al feminismo y a la cultura juvenil), es notorio cómo siempre emergen sectores dominantes y dominados, que suponen una lógica de lo que se acepta socialmente a lo que se rechaza por desconocimiento, temor o rivalidad de intereses. Esto trae un importante problema que nos compete a todos como seres humanos, ciudadanos y sujetos de derecho. En la búsqueda de nuestra libertad, nuestra formación integral y los valores que buscamos alcanzar, no deberíamos anteponer nuestros intereses al "oden social". Antes bien, estamos amoldándonos y haciéndonos esclavos de nuestros artificiosos sistemas económicos y políticos. Si el proyecto universal de la modernidad ha entrado en crisis, no queda más alternativa que buscar en el refugio individual una nueva opción para estar-en-el mundo. Pero, ¿cómo asumir esta postura en el seno de una realidad que se ha insertado en la lógica de estado-nación moderno, y que al mismo tiempo desdibuja sus oportunidades para la participación política y democrática, y limita las garantías de los derechos que de allí emanan? Y en general, ¿cómo negociar ese orden capitalista de la cultura moderna occidental con otras formas de vida nacidas de la creatividad y la libertad de lo humano? ¿Qué vamos a hacer para que resuenen nuetras voces, y cómo vamos a enfrentar al monstruo de la represión que hemos creado?
Modernidad líquida: Emancipación e Individualidad
Modernidad líquida - Zygmunt Bauman
En su libro "Modernidad Líquida", el autor polaco Zygmunt Bauman reflexiona sobre dos categorías -entre otras-: "emancipación" e "individualidad". Como tesis centrales, afirma que la sociedad es una condición necesaria para el logro de la libertad individual; pero esta última, en la vida contemporánea emerge ante sus miembros como "una mesa de buffet repleta de platos apetitosos", en el afán del individuo de encontrar y gestionar su propio proyecto vital en el marco de la modernidad líquida.
Con el nombre de modernidad liquida, Bauman entiende la sociedad contemporánea como un proyecto humano cada vez menos social, dado que las responsabilidades vitales se psicologizan, empero confluyen en la vida pública en un conjunto de soledades que comparten un mismo tiempo y espacio. El autor argumenta esta perspectiva desde el problema de la libertad ontológica, política y social; la invalidez de la teoría crítica social en un mundo que cada vez menos busca la emancipación; la desintegración de la ciudadanía y la transformación a los actores individualizados; la urgencia de convertirnos en individuos de facto, capaces de elegir y tener el control sobre nuestro destino; la necesidad de pensar en sociedad como una vía para la emancipación. Por otro lado, caracteriza la vida contemporánea desde un nuevo capitalismo que se adapta al frenético flujo de los intereses cambiantes del sujeto económico, la mercantilización del cuerpo, la "compulsión convertida en adicción" y la aparente diversidad y variedad de ofertas para consumir la vida, que terminan más bien por consumir nuestras identidades como productos únicos y universales.
Al leer el texto, lo mejor que puedo pensar es: "el diagnóstico ya está; ya tenemos el veredicto del médico, conocemos la enfermedad y sus síntomas". Ahora bien, ¿tenemos la cura? Me atrevo en estas líneas, desde mis derechos humanos, racionales y ciudadanos a ir más allá. Prefiero no ceder a considerar lo "políticamente correcto" al afirmar mi posición. Quiero darle la oportunidad a nuestro espíritu para que se reconcilie con aquello que hemos perdido, al volvernos cada vez más inhumanos, disipando nuestro foco al estar-en-el-mundo. Esto que digo, lo digo con el fin de que "ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error" (Efesios 4:14, Biblia), que ahora vemos con claridad en un mundo moderno arrastrado por su ingenuidad. Mi apuesta hoy es por una vida desde una nueva ciudadanía, deseosa de trascender las efímeras vanidades de nuestra ignorancia (que no queremos admitir pero que en algún momento ella nos confrontará), dar la lucha contra las resistencias de nuestro carácter errático, y ser guiados por la ley de vida de un Dios que quiere irrumpir en la historia, pero que espera escuchar un "sí" como respuesta, que está dispuesto a subsanar el fracaso del Génesis y ayudarnos a comprender (dentro de los límites de nuestra mente educada) ese discurso de Josué a la luz del amor redentor que hay en Él.
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