Tiempo y espacio – Zygmunt Bauman
La vida urbana, la ocupación del espacio
público y la relación espacio tiempo son algunos de los temas abordados por
Bauman en este capítulo de Modernidad
Líquida. El autor hace notar que la forma de habitar el espacio/tiempo
tiene unas características particulares, en las que el ritmo avanza más
rápidamente y las ciudades se ven atestadas de extraños que coinciden en un
mismo lugar, a una misma hora, pero se desconocen y no tienen contacto. Paralelo a esto, reconoce que espacio y tiempo ahora están separados. El primero está subordinado al segundo gracias a los avances tecnológicos. E incluso hablar de “ciberespacio” agudiza esta cuestión, al suponer varios lugares y momentos simultáneamente.
El problema que subyace a estas nociones que
explica el autor es la comunidad. Común
–unidad, descomponiendo el término. ¿Existe común-unidad en la sociedad
moderna? ¿Qué nos une? ¿Acaso la única respuesta a esa pregunta es
espacio/tiempo? Esto es lo que dice Bauman al respecto:
Los
esfuerzos por mantener a distancia al “otro”, el diferente, el extraño, el extranjero,
la decisión de excluir la necesidad de comunicación, negociación y compromiso
mutuo, no sólo son concebibles sino que aparecen como la respuesta esperable a
la incertidumbre existencial a la que han dado lugar la nueva fragilidad y la fluidez de los vínculos sociales. (p. 117,
énfasis añadido).
¿Qué es la vida urbana sino un escenario de
la amenazante presencia de la “otredad”? Creo que todos hemos experimentado
esto en nuestra vida cotidiana. A mí me da miedo pasar por ciertos barrios,
porque pienso que me van a hacer daño. Mis papás me advierten que me cuide y
vigile mis pertenencias personales. Las noticias se encargan de alertarnos de
los sucesos traumáticos a los que estamos expuestos en nuestra ciudad, al
cruzar el umbral de la puerta.
Fragilidad de los vínculos humanos. Instantaneidad. La levedad del ser. Tres formas de decir que el ser humano de ahora no está dispuesto a echar raíces. Su frenética busqueda lo lleva de un lugar a otro. "La modernidad fluida es una época de descompromiso, elusividad, huida fácil y persecución sin esperanzas. En la modernidad líquida dominan los más elusivos, los que tienen libertad para moverse a su antojo" (p. 129).
Quizá ese miedo que nos asecha en nuestra ciudad es la punta del iceberg. Es el miedo a lo inestabe, al no-fundamento sobre el que se ha edificado la vida moderna. Como hombres modernos, somos libres, racionales y capaces de controlar la naturaleza y el destino. Pero a la vez estamos condenados por el temor a no lograrlo.